¿Cómo la tecnología moderna puede ayudar a las personas con problemas de diabetes?

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El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad que afecta al 14% de los españoles.
Las nuevas tecnologías modernas ayudan al seguimiento y a la adherencia de los tratamientos de las personas con diabetes.

Se crea un páncreas fabricado por sí mismo que se ocupa de una aplicación para pacientes con diabetes e insuficiencia renal.

El nuevo método para medir la glucosa en sangre con sólo pulsar un interruptor ya está disponible en Estados Unidos.

El 14 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Diabetes, una de las enfermedades persistentes más típicas que, según datos de la OMS y la Federación Internacional de Diabetes Mellitus (FID), afecta a 425 millones de individuos en todo el mundo. En España esta cifra asciende a unos 6 millones de personas (el 14% de la población), muchas de ellas sin diagnosticar.

En el seguimiento y la terapia de los problemas diabéticos hay dos pilares fundamentales: la terapia y el seguimiento, que en muchos casos, sobre todo en la diabetes de tipo 1, tienen que ser constantes. Para que esta administración sea correcta, los pacientes tienen que estar muy incluidos, así como ser muy adherentes, algo que no ocurre en muchos casos. Las nuevas innovaciones, que ayudan tanto a la terapia como al seguimiento de la enfermedad y de las terapias, según especifica la Federación Española de Diabetes (FEDE), ayudan a potenciar la adherencia, debido a que “el empoderamiento del paciente y las nuevas tecnologías, conectadas a través de la educación, es lo que puede transformar el futuro de las personas con problemas de diabetes”. Las nuevas tecnologías modernas, como los sistemas de seguimiento de líquidos intersticiales, no sólo facilitan la comprensión de lo que está ocurriendo, sino que también nos permiten actuar en previsión de lo que va a ocurrir”, afirman.

Aunque estas nuevas tecnologías están llegando a las personas con diabetes en España de forma tan lenta como errática, vamos a echar un vistazo a varias de las tecnologías modernas que están alterando la vida de las personas con diabetes.

Sensores de vigilancia de azúcar constante (cgm).

Estos sistemas permiten, a través de una unidad sensora insertada bajo la piel, la vigilancia continua de la glucosa en sangre. Esta unidad sensora recoge los valores de glucosa en sangre cada 10 o dos segundos y la señal producida se transmite a un monitor externo. Esto ahorra muchos pinchazos y permite ver, en tiempo real, cómo responde el cuerpo de las personas con diabetes mellitus cuando comen o hacen ejercicio y alerta de las señales de hipoglucemia e hiperglucemia antes de que se manifiesten los síntomas o si se producen durante la noche… Además, guarda la información para ver el avance del cliente. Este tipo de seguimiento es cada vez más preciso y fiable y permite ajustar mejor el tratamiento.

Sensores de estilo libre o flash.
Al igual que los sensores de vigilancia constante, se trata de un sistema que ayuda a vigilar los problemas de los diabéticos de forma constante, reduciendo considerablemente el número de pinchazos. Para reconocer los niveles de azúcar en sangre, los diabéticos sólo tienen que escanear el lector del sensor y, en menos de un segundo, se obtiene el resultado del azúcar, además de un historial con el patrón de hacia dónde va el azúcar: si estamos subiendo o si por el contrario estamos bajando. Es mucho más económico que los anteriores, pero no permite leer el azúcar en tiempo real ni tiene alarmas para avisar en caso de bajadas o subidas de azúcar imprevistas, aunque esta tecnología está en constante mejora,.

Tanto en la monitorización constante como en la flash, los datos se almacenan y pueden descargarse en aplicaciones a las que tienen acceso los expertos sanitarios.

Bombas de insulina inteligentes.

Las bombas de insulina o bombas de infusión no son nuevas, ya que desde hace años existen dispositivos que infunden insulina al instante. La singularidad de estas bombas de insulina inteligentes es que ajustan la cantidad de insulina para que la persona obtenga la dosis precisa en cada momento, ya que junto con la inyección, vigilan y, a través de un sistema con una serie de fórmulas, entienden exactamente lo que deben hacer en cada minuto, anticipándose a la hipoglucemia o a la hiperglucemia no sintomática.

Además, estas bombas son cada vez más pequeñas y discretas, y la mayoría de ellas ya no necesitan un catéter, sino que “infunden” la insulina con un parque.

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